Mostrando entradas con la etiqueta Atahualpa Yupanqui. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Atahualpa Yupanqui. Mostrar todas las entradas

jueves, 27 de agosto de 2015


Al árbol ya cortado 
no lo claves en tierra 
porque su copa seca 
no engañará a los pájaros.

Al río que discurre 
no le levantes diques 
porque en el aire libre 
cabalgarán las nubes.

Al hombre desterrado 
no le hables de su casa; 
la verdadera patria 
caro la está pagando.

El árbol ya cortado, 
el río que discurre 
y el hombre desterrado 
caro lo están pagando.

Julio Cortázar





domingo, 21 de junio de 2015


TIEMPO DEL HOMBRE

La partícula cósmica que navega en mi sangre
Es un mundo infinito de fuerzas siderales.
Vino a mí tras un largo camino de milenios
Cuando, tal vez, fui arena para los pies del aire.

Luego fui la madera, raíz desesperada.
Hundida en el silencio de un desierto sin agua.
Luego fui caracol, quién sabe dónde.
Y los mares me dieron la primera palabra.

Después, la forma humana desplegó sobre el mundo
La universal bandera del músculo y la lágrima.
Y brotó la blasfemia sobre la vieja tierra.
Y el azafrán, y el tilo. La copla y la plegaria.

Entonces vine a América para nacer un Hombre.
Y en mí junté la pampa, la selva y la montaña.
Si un abuelo llanero galopó hasta mi cuna,
Otro me dijo historias en su flauta de caña.

Yo no estudio las cosas, ni pretendo entenderlas.
Las desconozco, es cierto, pues ante viví en ellas.
Converso con las hojas en medio de los montes
Y me dan su mensaje las raíces secretas.

Y así voy por el mundo, sin edad ni Destino.
Al amparo de un cosmos que camina conmigo.
Amo la luz, y el río, y el camino, y la estrella.
Y florezco en guitarras, porque fui la madera.

Atahualpa Yupanqui

jueves, 26 de junio de 2014


El adiós...

Cuando derrame el verano toda su miel sobre el río, 
cuando el sol rejuvenezca con la risa de los niños, 
y el amor juegue sus juegos como el viento entre los pinos, 
y el campo encienda sus verdes, y el mar suelte sus navíos, 
cuando la última flor del cerezo haya caído, 
amiga yo estaré lejos, muy lejos por el camino.
Aunque llores lo que llores sobre este corazón mío, 
aunque convierta mis manos en cuna de tus suspiros, 
aunque se queden tus ojos, tras de mi huella prendidos, 
y yo camine en lo llano como bajando al abismo, 
cuando la última flor del cerezo haya caído 
amiga yo estaré lejos, muy lejos por el camino.
Sé que te recordaré más allá de lo infinito 
nuestro andar bajo la lluvia platicando como niños 
o adorando tu pureza, con sueños y cantos míos, 
pero por más que callemos, y aunque sintamos lo mismo, 
cuando la última flor del cerezo haya caído 
amiga yo estaré lejos, muy lejos por el camino.

Atahualpa Yupanqui