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miércoles, 30 de enero de 2019


Mar

Palaa se derrama en mi llanto… en la orilla de los vivos.
Así despido a mi abuela acompañante,
que ha dejado sus huesos cerca de las olas.
Ahora me preparo para recibirla en los sueños.

Vito Apüshana

Mujeres-aves

En una tarde ocurrió que vi correr a dos alcaravanes. Pasaron
veloces por mi enramada, cantando:
Leu, leu leu, ma. Leu, leu leu, ma.
Había luna subiendo sobre el rojo descanso del sol… y los vi
perderse por el camino que va hacia el jagüey de Mariirop.
Entrada la noche sucedió un sueño en mí… lleno de mujeresaves:
estaba jierü-witush, la mujer-azulejo, tejiendo con todos
los colores del tiempo; jierü-wawaachi, la mujer-tórtola,
llamaba a sus hijos:
«¡Traigan la vida aquí!»
«¡Traigan la vida aquí!»
Jierü-shotii, la mujer-lechuza, acechaba desde el fuego de sus ojos
al hombre deseado; jierü-chünü’ü, la mujer-colibrí, renovaba
las flores de los sueños olvidados… y muchas aves y muchas
mujeres; jierü-kaarai, la mujer-alcaraván, allá, henchida de
presagios en cada latido de su corazón; jierü-wulu’ui, la mujerturpial,
repartía el agua fresca de la risa; jierü-iisho, la mujercardenal,
sostenía el entorno en sus alas rojicenizas.
Al despertar, le conté el sueño a mi madre… y sonrió sin
mirarme: «¡Aaa, ella es una wainpirai!»… una mujer-sinsonte.
Y a partir de entonces he venido descubriendo las plumas
ocultas de las mujeres que nos abrigan.

Vito Apüshana


En las hondonadas maternas de la piel
Acurrucados en la mujer florecemos mundo…
Florecemos aliento entre la claridad y el misterio.

Vito Apüshana