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lunes, 17 de diciembre de 2018


Nunca sabrás que tu alma viaja
Dulcemente refugiada en el fondo de mi corazón,
Y que nada, ni el tiempo ni la edad ni otros amores,
Impedirá que hayas existido.
Ahora la belleza del mundo toma tu rostro,
Se alimenta de tu dulzura y se engalana con tu claridad.
El lago pensativo al fondo del paisaje
Me vuelve a hablar de tu serenidad.

Los caminos que seguiste, hoy me señalan el mío,
Aunque jamás sabrás que te llevo conmigo
Como una lámpara de oro para alumbrarme el camino

Ni que tu voz aún traspasa mi alma.
Suave antorcha tus rayos, dulce hoguera tu espíritu;

Aún vives un poco porque yo te sobrevivo.

Marguerite Yourcenar
(8 de junio de 1903 - 17 de diciembre de 1987)

miércoles, 22 de octubre de 2014

 
FUEGOS
 
Cuando vuelvo a verte, todo se torna límpido. Acepto sufrir. 
¿Adónde huir? Tú llenas el mundo. No puedo huir más que en tí.

Amar con los ojos cerrados es amar como un ciego. Amar con los ojos abiertos tal vez sea amar como un loco: es aceptarlo todo apasionadamente: Yo te amo como una loca.

Dios mío, en vuestras manos entrego mi cuerpo.
Se dice: loco de alegría. También podría decirse: cuerdo de dolor.

Poseer es lo mismo que conocer: las Escrituras siempre tienen razón. El amor es brujo: sabe los secretos; es un zahorí: conoce los manantiales. La indiferencia es tuerta; el odio es ciego; ambas tropiezan una al lado de la otra y caen a la fosa del desprecio. La indiferencia ignora; el amor sabe; deletrea la carne. Hay que gozar de un ser para tener ocasión de contemplarlo desnudo. Ha sido preciso que yo te ame para llegar a comprender que la más mediocre o la peor de las personas humanas es digna de inspirar allá arriba el sacrificio de Dios.

El amor es un castigo. Somos castigados por no haber podido quedarnos solos.
Qué insípido hubiera sido ser feliz.
Dejar de ser amada es convertirse en invisible. Tú ya no te das cuenta de que poseo un cuerpo.

(Fragmentos extraídos del libro de MARGUERITE YOURCENAR. Traducción Emma Calatayud. Punto de lectura)