Mostrando entradas con la etiqueta Emily Dickinson. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Emily Dickinson. Mostrar todas las entradas

domingo, 4 de agosto de 2019


Morí por la Belleza

Morí por la Belleza, pero apenas
pude acostumbrarme a mi tumba,
uno que murió por la Verdad
se instaló en el cuarto contiguo.
Me preguntó suavemente por qué caí.
«Por la Belleza», respondí.
«Yo por la Verdad, y ambas son una,
por lo que somos hermanos», dijo él.
Y así, como parientes reunidos en la noche,
Hablamos de un cuarto al otro
hasta que el musgo alcanzó nuestros labios
y cubrió nuestros nombres.

Emily Dickinson

martes, 30 de julio de 2019


Palpé mi vida con mis dos manos

para ver si estaba ahí -

sostuve mi espíritu en el vaso,

para probar si era más posible -



di vuelta mi ser vuelta y vuelta

y me detuve en cada corral

para preguntar el nombre del dueño -

dudando, de reconocer el sonido -



examiné mis facciones - arreglé mi pelo-

provoqué mis oyuelos, y esperé -

si ellos -brillaban de nuevo-

mi convicción podría, de mi-



me dije a mí misma, "ten coraje, amiga-

eso- fue un tiempo atrás -

pero podríamos aprender a amar el cielo,

como a nuestra vieja casa"


351, Emily Dickinson

lunes, 21 de marzo de 2016


La esperanza es el ser con plumas
 que anida en el alma,
y canta una melodía sin palabras,
y nunca concluye del todo,
y la canción más dulce en ráfagas
 /se oye;
pues debe estar molesta la tormenta
que logra abatir al pájaro
que nos mantenía cálidos.
La escuché en la gélida tierra,
y en el más extraño mar;
aunque, jamás, en los confines
pidió una astilla de mí. 

Emily Dickinson

Traducción de María Isabel Calo

martes, 6 de octubre de 2015


Si tienes un arroyito 

Si tienes un arroyo pequeñito en el pecho

donde brotan tímidas flores

y ariscas aves bajan a beber

entre sombras que tiemblan,


y tan callado fluye

que nadie lo sospecha

pero tú bebes cada día en él

tu sorbito de vida,


guárdalo en marzo cuando los ríos se desbordan

cuando la nieve corre

por la colina abajo

y la crecida arrastra puentes,

y más tarde, en agosto

cuando el prado esté perdido,

cuida que este pequeño arroyo vivo

no se seque un quemante mediodía.

Emily Dickinson

domingo, 11 de agosto de 2013


Si logro salvar un corazón de romperse,
no viviré en vano;
si logro borrar de una vida el dolor,
o enfriar una herida
o ayudar a un esfumado petirrojo
a regresar a su nido de nuevo,
no viviré en vano.



Emily Dickinson