Mostrando entradas con la etiqueta Vicente Huidobro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Vicente Huidobro. Mostrar todas las entradas

martes, 28 de junio de 2016


Contacto externo

Mis ojos de plaza pública
Mis ojos de silencio y de desierto
El dulce tumulto interno
La soledad que se despierta
Cuando el perfume se separa de las flores y emprende el viaje
Y el río del alma largo largo
Que no dice más ni tiempo ni espacio

Un día vendrá ha venido ya
La selva forma una sustancia prodigiosa
La luna tose
El mar desciende de su coche
Un jour viendra est déjà venu
Y Yo no digo más ni primavera ni invierno

Hay que saltar del corazón al mundo
Hay que construir un poco de infinito para el hombre

Vicente Huidobro

domingo, 17 de mayo de 2015


"Hay un espacio despoblado
Que es preciso poblar
De miradas con semillas abiertas
De voces bajadas de la eternidad"

(Canto V, Altazor, 1931)

Vicente Huidobro

lunes, 20 de octubre de 2014


Noche

Sobre la nieve se oye resbalar la noche
La canción caía de los árboles
Y tras la niebla daban voces
De una mirada encendí mi cigarro
Cada vez que abro los labios
Inundo de nubes el vacío

En el puerto
Los mástiles están llenos de nidos
Y el viento

gime entre las alas de los pájaros
Las Olas Mecen El Navío Muerto
Yo en la orilla silbando
Miro la estrella que humea entre mis dedos

Vicente Huidobro

martes, 14 de octubre de 2014


Mi gloria está en tus ojos, vestida de lujo de tus ojos
y de su brillo interno…
Estoy sentado en el rincón más sensible de tu mirada
bajo el silencio estético de inmóviles pestañas,
tu voz hace un imperio en el espacio
y esa mano, que se levanta en ti
como si fuera a colgar soles en el aire.

Vicente Huidobro

domingo, 14 de septiembre de 2014


Nacida en todos los sitios donde pongo los ojos
Con la cabeza levantada y todo el cabello al viento.
Eres más hermosa que el relincho de un potro en la montaña
Que la sirena de un barco que deja escapar toda su alma.
Que un faro en la neblina buscando a quien salvar
Eres más hermosa que la golondrina atravesada por el viento.

Eres el ruido del mar en verano
Eres el ruido de una calle populosa llena de admiración.

Mi gloria está en tus ojos
Vestida del lujo de tus ojos y de su brillo interno.

Estoy sentado en el rincón más sensible de tu mirada
Bajo el silencio estático de inmóviles pestañas.

Viene saliendo un augurio del fondo de tus ojos
Y un viento de océano ondula tus pupilas.

Nada se compara a esa leyenda de semillas que deja tu presencia
A esa voz que busca un astro muerto que volver a la vida.

Tu voz hace un imperio en el espacio.
Y esa mano que se levanta en ti como si fuera a colgar soles en el aire.
Y ese mirar que escribe mundos en el infinito.
Y esa cabeza que se dobla para escuchar un murmullo en la eternidad.
Y ese pie que es la fiesta de los caminos encadenados.
Y esos párpados donde vienen a vararse las centellas del éter.
Y ese beso que hincha la proa de tus labios.
Y esa sonrisa como un estandarte al frente de tu vida.
Y ese secreto que dirige las mareas de tu pecho.
Dormido a la sombra de tus senos.

Si tú murieras
Las estrellas a pesar de su lámpara encendida
Perderían el camino
¿Qué sería del universo?
Solo una noche eterna.


Vicente Huidobro

viernes, 8 de agosto de 2014



El espejo del agua

Mi espejo, corriente por las noches,
Se hace arroyo y se aleja de mi cuarto.
Mi espejo, más profundo que el orbe
Donde todos los cisnes se ahogaron.
Es un estanque verde en la muralla
Y en medio duerme tu desnudez anclada.
Sobre sus olas, bajo cielos sonámbulos,
Mis ensueños se alejan como barcos.
De pie en la popa siempre me veréis cantando.
Una rosa secreta se hincha en mi pecho
Y un ruiseñor ebrio aletea en mi dedo

 Vicente Huidobro

martes, 16 de julio de 2013

"Arte poética" de Vicente Huidobro

ARTE POÉTICA

     Que el verso sea como una llave
Que abra mil puertas.
Una hoja cae; algo pasa volando;
Cuanto miren los ojos creado sea,
Y el alma del oyente quede temblando.

     Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;
El adjetivo, cuando no da vida, mata.

     Estamos en el ciclo de los nervios.
El músculo cuelga,
Como recuerdo, en los museos;
Mas no por eso tenemos menos fuerza:
El vigor verdadero
Reside en la cabeza.

     Por qué cantáis la rosa, ¡oh Poetas!
Hacedla florecer en el poema ;

Sólo para nosotros
Viven todas las cosas bajo el Sol.

     El Poeta es un pequeño Dios.