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domingo, 21 de junio de 2015


Paseo al atardecer

Camino tarde por senderos polvorientos,
las sombras de los muros caen oblicuamente,
y puedo vislumbrar a través de los sarmientos
la luna sobre sendas y arroyos silentes.
Canciones que un día entonara en el pasado,
entono una vez más, con acento cansino,
y las sombras infinitas de lo que he viajado
se cruzan e interponen en mi camino.
El viento, la nieve y el calor solar
de muchos años, tras de mí resuenan,
noches de verano y azul relampaguear,
tormentas e incomodidades que apenan.
Con la piel tostada y del todo invadido
por el esplendor del universo entero,
siempre hacia adelante me siento atraído,
hasta que las sombras cubren mi sendero.

Hermann Hesse


Vida de una flor

Por la verde ronda de hojas ya se asoma 
con temor infantil, y apenas mirar osa; 
siente las ondas de luz que la cobijan, 
y el azul incomprensible del cielo y del Verano. 
Luz, viento y mariposas la cortejan; abre, 
con la primera sonrisa, su ansioso corazón 
hacia la vida, y aprende a entregarse, 
como todo ser joven, a los sueños. 

Más ahora ríe toda, arden sus colores 
y en su cáliz asoma ya el dorado polen; 
aprende a sentir el calor del mediodía 
y, agotada, se inclina al lecho de hojas por la tarde. 

Labios de mujer madura con sus bordes, 
donde las líneas tiemblan por la edad ya presentida. 
cálida florece al fin su risa, en cuyo fondo 
amarga caducidad y hastío anidan. 

Pero ya se ajan y reducen los pétalos, 
ya cuelgan pesadamente sobre las semillas. 
Palidecen los colores como espectros: el gran 
secreto envuelve ya a la moribunda.

Hermann Hesse


Light of Iris,Georgia O'Keeffe




En la niebla

¡Qué extraño es vagar en la niebla!
En soledad piedras y sotos.
No ve el árbol los otros árboles.
Cada uno está solo.

Lleno estaba el mundo de amigos
cuando aún mi cielo era hermoso.
Al caer ahora la niebla
los ha borrado a todos.

¡Qué extraño es vagar en la niebla!
Ningún hombre conoce al otro.
Vida y soledad se confunden.
Cada uno está solo.

Hermann Hesse

domingo, 16 de noviembre de 2014


Vida de una flor

Por la verde ronda de hojas ya se asoma
con temor infantil, y apenas mirar osa;
siente las ondas de luz que la cobijan,
y el azul incomprensible del cielo y del Verano.
Luz, viento y mariposas la cortejan; abre,
con la primera sonrisa, su ansioso corazón
hacia la vida, y aprende a entregarse,
como todo ser joven, a los sueños.

Más ahora ríe toda, arden sus colores
y en su cáliz asoma ya el dorado polen;
aprende a sentir el calor del mediodía
y, agotada, se inclina al lecho de hojas por la tarde.

Labios de mujer madura con sus bordes,
donde las líneas tiemblan por la edad ya presentida.
cálida florece al fin su risa, en cuyo fondo
amarga caducidad y hastío anidan.

Pero ya se ajan y reducen los pétalos,
ya cuelgan pesadamente sobre las semillas.
Palidecen los colores como espectros: el gran
secreto envuelve ya a la moribunda.

Hermann Hesse 


Georgia O'Keeffe