miércoles, 8 de octubre de 2014


Cenizas

Hemos dicho palabras,
palabras para despertar muertos,
palabras para hacer un fuego,
palabras donde poder sentarnos
y sonreír.
Hemos creado el sermón
del pájaro y del mar,
el sermón del agua,
el sermón del amor.

Nos hemos arrodillado
y adorado frases extensas
como el suspiro de las estrellas,
frases como olas,
frases como alas.

Hemos inventado nuevos nombres
para el vino y para la risa,
para las miradas y sus terribles caminos…


Alejandra Pizarnik

lunes, 6 de octubre de 2014


Brisa ligera
la sombra de la glicina
se estremece

Lluvia de flores
un cuervo busca en vano
su nido

Calló la campana
hasta mí llega solo
el eco de las flores

Se extingue el día
pero no el canto
de la alondra
  
Matsúo Basho / En la brevedad del instante



Solamente

ya comprendo la verdad
estalla en mis deseos
y mis desdichas
en mis desencuentros
en mis desequilibrios
en mis delirios
ya comprendo la verdad
ahora
a buscar la vida

Alejandra Pizarnik

domingo, 5 de octubre de 2014



El viento se detiene, las flores caídas perfuman el suelo.
Llega la noche, yo descuido mi arreglo.
Las cosas permanecen, todo no ha terminado.
Cuando quiero hablar,
Mis lágrimas se adelantan a mis palabras.
Dicen que en Dos Ríos la primavera dura todavía:
Iré allá en una canoa.
Pero mi canoa,
¿Podrá soportar el peso de mi pena?

Li Ch'ing Chao

Fui al río...

Fui al río, y lo sentía
cerca de mí, enfrente de mí.
Las ramas tenían voces
que no llegaban hasta mí.
La corriente decía
cosas que no entendía.
Me angustiaba casi.
Quería comprenderlo,
sentir qué decía el cielo vago y pálido en él
con sus primeras sílabas alargadas,
pero no podía.
Regresaba
-¿Era yo el que regresaba?-
en la angustia vaga
de sentirme solo entre las cosas últimas y secretas.
De pronto sentí el río en mí,
corría en mí
con sus orillas trémulas de señas,
con sus hondos reflejos apenas estrellados.
Corría el río en mí con sus ramajes.
Era yo un río en el anochecer,
y suspiraban en mí los árboles,
y el sendero y las hierbas se apagaban en mí.
Me atravesaba un río, me atravesaba un río!

Juan L. Ortiz

jueves, 2 de octubre de 2014


Poema 12

Para mi corazón basta tu pecho,
para tu libertad bastan mis alas.
Desde mi boca llegará hasta el cielo
lo que estaba dormido sobre tu alma.
Es en ti la ilusión de cada día.
Llegas como el rocío a las corolas.
Socavas el horizonte con tu ausencia.
Eternamente en fuga como la ola.
He dicho que cantabas en el viento
como los pinos y como los mástiles.
Como ellos eres alta y taciturna.
Y entristeces de pronto como un viaje.
Acogedora como un viejo camino.
Te pueblan ecos y voces nostálgicas.
Yo desperté y a veces emigran y huyen
pájaros que dormían en tu alma.

Pablo Neruda

ROSAS EN LLAMAS

Sobre un océano
de campanilleos
repentina
flota otra mañana.

Giuseppe Ungaretti