jueves, 20 de septiembre de 2018


Árbol que recuerda

Siete mujeres se sentaron en círculo.

Desde muy lejos, desde su pueblo de Monostenango, Humberto Ak’abal les había traído unas hojas secas, recogidas al pie de un cedro.

Cada una de las mujeres quebró una hoja, suavemente, contra el oído. Y así se abrió la memoria del árbol:

Una sintió el viento soplándole la oreja.

Otra, la fronda que suavecito se hamacaba.

Otra, un batir de alas de pájaros.

Otra dijo que en su oreja llovía.

Otra escuchó algún bichito que corría.

Otra, un eco de voces.

Y otra, un lento rumor de pasos.


Eduardo Galeano, en Bocas del tiempo

El jardín secreto 

Ah, que la obstinación y la paciencia

nos alcancen y lleguemos al silencio,

al fondo de nosotros donde se abre

el jardín secreto.

Diana Bellesi



En el lugar donde uno pone el pie
queda la huella,
la tierra guarda esa memoria.

El cuerpo viaja,
el recuerdo se queda.
Uno se despide
y no se va.

La vida
es el recuerdo de la muerte,
y la muerte
el recuerdo de la vida.


Humberto Ak’Abal, en Kamoyoyi

El ojo 

El ojo tiembla,

sabe del rastrojo
donde aguarda, viviente, la semilla
y sabe de la orilla

del mar, que maravillas
lejanas avecina.
Conoce

la levedad del aire
que solaza,
y la traza severa del acero

que arrasa. Entre las ramas una rama
brilla -azulinoamarilla-
que promete esplendor.

No consumada,
bajo la tierra aguarda en grano una granada
que aspira al sol.

¡Cuánta peripecia ignorada,
joyante o soterrada
irrumpe de la espuma

del instante!

Hugo Padeletti


jueves, 13 de septiembre de 2018


Maldije la lluvia que azotaba el techo
y no me dejaba dormir.
Y al viento maldije que vino a robarme
galas del jardín.
Pero tú llegaste y alabé la lluvia
cuando te quitaste
la empapada túnica,
y al viento di gracias
porque con su soplo
apagó la lámpara

Poema chino anónimo

jueves, 6 de septiembre de 2018


Ahora que viene el tiempo de los pájaros 

              Estación abierta, retorno. 
               En la vida no hay retorno. 
                 C.P. 30 de marzo de 1948. 
                                             Diario. 

Ahora que viene el tiempo de los pájaros 
y de los brotes en las ramas y la blancura  
   del almendro, 

ahora que salgo al aire por las tardes 
y riego plantas y veo cómo la tierra bebe 
   el agua, 

ahora que se agitan las polleras  
   al murmullo de la brisa, 

ahora que los niños conquistan el baldío 
   y construyen refugios y saltan vallas, 

ahora que en el barrio las mujeres se sientan 
   a la sombra de los fresnos y toman mate 
   y hablan, 

yo miro a cada instante hacia el Oeste, hacia 
   tu casa. 

           Primavera de 1992. 
          In memoriam Clara Crimberg 

María Teresa Andruetto

Quién me quita lo bailado

Pido peras al olmo. Las saboreo:
son deliciosas.
He pedido gato por liebre;
me lo han dado.
Me han contado historias libidinosas
a medianoche;
gozaba, con cada palabra,
con cada gesto.
He amado la noche
cuando amanecía, 
amé la muerte, y
soñé
con la realidad.

Irene Gruss