domingo, 17 de junio de 2018


Misión

Hay sedimentos de sequía
en el fondo del cauce.

En el pasto su propio secar
y brotar. Reposo,
novilunio.

Me llego hasta las ramas abiertas
porque tiemblo y vacilo.
Las ramas tienen su actitud cada una.

Los álamos obstinan
la misión de lo magro.

Goza en los trigos
el barbecho
su maternidad sombría.

Sube y me reconforta
–proyección de la savia–
algo que viene de antes de la tierra

y vuelvo de los campos
tenso
de gestaciones.

Reverdezco así tras de la entrega,
de la higuera repito el milagro
y, diciendo,
me cumplo.

Hugo Padeletti

Un pájaro se puede detener
en la punta de un árbol y abarcar
la inmensidad del cielo. Yo también,
sentado frente al muro,

me detengo en la punta
del álamo y contemplo
la inmensidad. La surcan pensamientos

involuntarios. ¡Cuántas nubes
fugaces, cuántas aves,
sucesivas!

Y las dejo pasar... y son tragadas
por este espacio inmenso
que soy yo:

sereno, transparente, luminoso
¿quién soy
Yo?

Hugo Padeletti


miércoles, 13 de junio de 2018


VIEJOS NIÑOS MAESTROS

A las dos de la mañana baja la marea
y salgo a despejar el barro del camino a casa
con la pequeña escoba gastada bajo nubes
espesas y hay ese silencio que sobreviene
siempre después de la amenaza de un día inquieto
por el sudeste y las aguas que hacen agachar
la cabeza y más tarde el alivio alegre a la luz
del otro día en la conversa parca de vecinos
que dice mire qué alta ha sido ésta y cuanto barro
nos ha dejado y muy contentos con el peligro ido
ya protestamos así escoba y pala al hombro
pero la sonrisa amplia
del que respira tranquilo como yo a las dos
de la mañana hablando con las plantas desmayadas
dulcemente ya pasó les digo acomodándolas
y madre al fin prometo lavarlas para que el sol
no las hiera siendo así por un momento
niña y vieja igualita a estos dos que me acompañan
en la senda de las islas ni que fueran China
misma revelada los maestros Chuang y Lao
embarrándose las patas mientras juegan meta
risa salpicados por el agua de un color
café dorado cuando las nubes se apartan
y un rayo de luna ilumina todo haciendo
que ladre como un perro

Diana Bellessi

Buscamos 
cada noche
con esfuerzo
entre tierras pesadas y asfixiantes
ese liviano pájaro de luz
que arde y se nos escapa
en un gemido.

Idea Vilariño

domingo, 10 de junio de 2018


Con una flor, con una
manzana solariega,
con un cogollo y una
granada de rocío, 
puedo cortar de cuajo
la oscuridad del lobo
y el odio y la amarilla
vejez de los colmillos.

Esta es la lucha, es esta
la suerte de los siglos:
de un lado el jardinero,
del otro el asesino.

El hierro será el hierro.

Pero el lirio es el lirio.

Armando Tejada Gómez


miércoles, 30 de mayo de 2018


El destete

Con qué paciencia
la madre envuelve su magro seno con lana de oveja
negra. Y el seno ya no es más
el sitio de la ternura.

Agotada la dulce leche, la madre hace el ancestral rito
del destete:
el niño viene y encuentra
el animal de lana negra en el pecho amado
donde sólo el viejo pezón nutricio
asoma todavía como una provocadora
trampa.

El niño huye escarmentado
y ahíto
de su primer gran miedo.

Su amor renacerá de ese miedo. Y ella
será la madre
que le temblará siempre en la boca.

José Watanabe

Fotografía de Tina Modotti





Soñándote a ti mismo serás tu sueño. 
Suéñate, pero despierto. 
Luego olvida los pensamientos: 
tu acción se transformará en la no acción. 

El zorro no premedita, acecha,  
y salta sobre la presa en el momento oportuno. 
De modo que si pretendes ganar nunca elijas 
porque el saber habla de ti o no habla 
sin que haya vacilación. 

esto lo aprendí en mis estrujamientos,  
un cavilar nocturno escribir fino, lixiviar ceniza,  
quemarme los ojos en vista de todo.

 Acércate a la mesa como idiota,  
como si estuvieras ajeno a todo 
y coloca la apuesta donde tu corazón diga ¡Ah! 

Pero mejor olvídate,  
apártate de estas palabras. 
El fuego de lo desconocido se alimenta con mariposas. 

Jorge Leónidas Escudero